Cuando conocemos el amor de Cristo nos sentimos amados, completos, y empezamos a experimentar el amor de Dios por medio del Espíritu Santo a través de la comunión, lo que nos lleva a conocer a Dios como Padre, pues en Cristo somos adoptados hijos de Dios como dice Juan 1:12 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.
A medida que estudiamos la vida de Jesús y gracias a su revelación, podemos conocer su relación con Dios, el modo cómo el Señor amaba a su Padre Celestial, para así aprender y hacer lo mismo. Juan 15:10 nos muestra la forma en la que Jesús permanecía en el amor del Padre, es decir la manera cómo lo amaba, y claramente nos dice que era guardando sus mandamientos, es decir, obedeciendo; pero esta obediencia venía como resultado de conocer a Dios. Jesús obedecía, no por imposición o por obligación, sino más bien en respuesta al amor de su Padre, igualmente, de manera natural, también nosotros debemos conocer a Dios y seguir el ejemplo de Jesucristo, demostrando nuestro amor por medio de la obediencia.
Así, de la misma forma como buscamos amar a nuestro Padre Celestial, debemos también buscar amar a nuestros papás, pues 1 Juan 4:20-21 declara “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.” Por tal motivo, y aprovechando que en algunos países este mes se celebra el día del Padre, demostremos al igual que Jesús, el amor a nuestros papás por medio de la obediencia, honrándolos como dice Efesios 6:1-3.